"Siempre dudé del famoso dicho «la historia se repite». Me costaba creer que la humanidad volviera a cometer los mismos errores, convencido de que habíamos alcanzado un estado de paz, libertad, democracia y estabilidad. Sin embargo, en los últimos años la situación ha cambiado radicalmente: los Estados democráticos se ven amenazados por ideologías autoritarias y supremacistas que calan incluso entre los más jóvenes, acompañadas de frases que blanquean viejas dictaduras y niegan la represión y el sufrimiento del pasado.
A escala global, estas ideas se impulsan desde EE. UU. bajo consignas como «America First» o «Make America Great Again», alimentando un ultranacionalismo que se propaga por el mundo y fomenta el rechazo hacia los migrantes. A ello contribuyen los nuevos tecno-oligarcas de las redes sociales y la inteligencia artificial, a quienes solo les importa el beneficio económico: no regulan, permiten la difusión de bulos y facilitan versiones falsas de la historia que llegan a negar el Holocausto o blanquear el fascismo.
Al mismo tiempo, el liderazgo de Donald Trump promueve una agresiva disputa geopolítica apoyada en presiones y amenazas sobre territorios y rutas estratégicas clave para el comercio marítimo global, como Venezuela, Groenlandia o Canadá.
Por otro lado, la política del Gobierno de Israel busca consolidar el dominio territorial en la región a costa de la devastación de Gaza, la intervención en el sur del Líbano y la anexión en Cisjordania, mientras promueve una escalada bélica contra Irán junto a EE. UU. y ejerce presiones contra las posiciones de gobiernos críticos, como el de España.
Con todas estas fuerzas en marcha, la pregunta resulta inevitable: ¿hacia dónde nos dirigimos?"
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