jueves, 18 de junio de 2026

¿Qué hace la oposición? ¿Estamos en riesgo democrático?.

 Día a día me pregunto cual es la labor de estos políticos, bien pagados, sin responsabilidades concretas, con tiempo infinito para pensar, para planificar,… todo con el objetivo de derrocar al gobierno. De sus actos se deduce que lo único que les preocupa es desacreditar al contrario, llegando sin ningún miramiento al insulto, siguen con la máxima de que el fin justifica los medios, todo vale para conseguir la caída del gobierno, de aquel que ahora llaman el número 1. Su estrategia es dar por ciertas todas las acusaciones que alguien haga contra el presidente o algún miembro de su gobierno o su partido, es igual quien haga las declaraciones, tampoco importa si presenta pruebas o no, el PP las da por válidas y renueva su ataque con mayor munición. Lo malo es que sus medios afines, que son la mayoría, les acompañan en este intento continuo de desprestigiar al gobierno.


Pensaba que un partido con pretensiones de gobierno iba a ser algo más constructivo, que iba a dar la batalla con propuestas, con políticas, en las que mostrar cual es el proyecto de país que tienen. Pero me he llevado un auténtico chasco, lo único que veo es un gran plan para hacer caer a Sánchez, todo vale, y como en su día dijo su líder Aznar ‘el que pueda hacer que haga’, algo que se ve en el día a día, porque no solo son los dirigentes del PP también encontramos a gran parte de la magistratura que acelera actuaciones cuando se trata de cuestiones relativas al gobierno y al Psoe, dejan de lado otros procesos para dar prioridad a éstas, admiten querellas presentadas por sindicatos extremistas de derecha que lo único que persiguen es la desestabilización aunque estén basadas en bulos y no estén acompañadas de pruebas. 


El ejemplo último las declaraciones de Aldama, dijo todo lo que se le ocurrió sin aportar una sola prueba, pero es que el PP y sus medios le dieron voz, validando todo lo que este imputado decía, ahora presenta como prueba una relación de contratos del BOE donde ha subrayado algunos de los que dice que se hicieron a cambio de sobres, pero no presenta ni una sola prueba.


Otro ejemplo, el novio de Ayuso, un investigado que ha cometido fraude a Hacienda y que sin embargo se le ha dado la vuelta y ahora hasta el fiscal general del estado ha sido condenado sin pruevas, ‘el fiscal general o alguien de su entorno ha filtrado…’,  nada menos por un tribunal supremo que ha dado prioridad al procedimiento, acelerando las actuaciones, mientras los juzgados que investigan al novio de Ayuso dilatan sus actuaciones.


Podríamos continuar con el procesamiento a la mujer del presidente y a su hermano, ambas causas iniciadas por querellas presentadas por los sindicatos de derechas basadas en publicaciones de cuasi-medios periodísticos de internet. 


Esta claro que el único propósito de los populares es hacer ruido, enfangar el ambiente político, hacer ciertos los bulos ante la opinión pública, porque las consecuencias son claras a ellos no les afecta la mentira, todo lo hacen por el bien del país, por salvar a España de un gobierno ‘corrupto’. Olvidan y ni tocan la situación de la economía, la reducción del paro, el crecimiento económico mayor de Europa y del mundo occidental. De esto no se habla.


No es la primera vez que la derecha actúa de esta forma, olvidando sus obligaciones como partido de estado, con el único objetivo de recuperar el poder lo antes posible. Ya lo hizo Aznar con González, instaurando la famosa frase ‘váyase señor González’. Pero es que toda esta parafernalia, o estrategia de la derecha ya se hizo durante la república donde todos los poderes de la derecha: Iglesia, poder económico, poder judicial, ejército, aristocracia y burguesía se unieron para derrocar al gobierno legalmente establecido por los españoles. La suerte que tenemos hoy es que llevamos 46 años de democracia, sistema que ha sido aceptado por la ciudadanía y que tiene los cauces a los que se han de obligar los poderes para sus actuaciones.

Ojo, que la cosa no está tranquila, la extrema derecha ha avanzado en buena parte del mundo y aquello que consideramos superado y hasta olvidado se proyecta como una sombra que puede absorbernos, no podemos olvidar que Trump es el presidente de EEUU, que en Europa hay algunos países gobernados por la misma derecha, Italia, Hungría,… que Rusia sigue su plan de desestabilización de occidente acompañada por la economía de China….  Que se manifiesta en la guerra de Ucrania y su presencia en grandes partes de los continentes americano y africano. El mundo o mejor dicho la democracia en el mundo está en riesgo.

El problema del CGPJ en España.

En lo que respecta al órgano que gobierna los jueces, CGPJ, existe en España la sensación de que está influenciada políticamente ya que todos los miembros son elegidos por el Parlamento, siempre entre miembros de la carrera judicial o juristas de reconocido prestigio. La experiencia actual es que el PP ha aprovechado sus mayorías para lograr el dominio en este órgano, llegando incluso a impedir la renovación del consejo con lo que seguía manteniendo la mayoría. 

El acuerdo entre los dos partidos mayoritarios de elegir de forma paritaria al nuevo consejo con la condición de una reforma posterior de la ley orgánica que lo regula en cuanto a la elección de los vocales atendiendo a los consejos de la UE en materia de justicia, se ha visto truncada en la práctica con el cambio de posición de la presidenta del CGPJ que ha comenzado a votar en el mismo sentido que los vocales conservadores. La percepción de una gran parte de la ciudadanía es que las actuaciones del consejo van siempre en el mismo sentido, que los nombramientos siguen favoreciendo a jueces conservadores y que el corporativismo rige a la hora de cumplir algunas de sus funciones especialmente en lo referente a la actuación de ciertos jueces y a la lentitud de los procedimientos. 

Europa recomienda que al menos la mitad de los miembros de los consejos judiciales sean jueces elegidos por los propios jueces, y que el resto de miembros sean elegidos por el parlamento con una mayoría de al menos 2/3, con el fin de dotar al consejo judicial de legitimidad democrática y mejorar la rendición de cuentas. En el continente hay países en los que la composición del consejo incluye a personas externas al poder judicial, además no siempre los nombramientos son realizados por los consejos.

España actualmente no cumple este estándar: todos los vocales del CGPJ son elegidos por las Cortes Generales, lo que ha sido el núcleo de las críticas europeas. 

El problema radica en que de alguna manera se ha de dotar al consejo de un origen democrático, los poderes emanan del pueblo. Si son los jueces, a través de sus asociaciones, los únicos que participan en la elección de los consejeros nos encontraríamos ante un órgano exclusivamente judicial, que no puede controlarse democráticamente y en el que siempre primará el corporativismo.


miércoles, 20 de mayo de 2026

El poder judicial, un poder desmesurado y sin contrapesos

La carrera judicial es, indudablemente, exigente. Tras obtener el grado en Derecho, es necesario dedicar varios años a preparar unas oposiciones muy competitivas, superar la Escuela Judicial y, finalmente, comenzar a impartir justicia.

Los jueces constituyen un cuerpo de funcionarios con potestades de gran alcance, protegidos frente a presiones externas con el propósito de garantizar su imparcialidad e independencia en una labor de enorme trascendencia. Nadie discute que toda la ciudadanía merece un juez imparcial e independiente. Así lo establece, con toda claridad, la Constitución.

Los sistemas democráticos se articulan en torno al principio de división de poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. Los dos primeros son fruto de procesos electorales en los que la ciudadanía expresa su voluntad: elige a quienes la representarán en el Parlamento y decide a quién encargar la formación del gobierno. En función de sus decisiones y actuaciones, el pueblo podrá renovarles la confianza o reemplazarlos en las próximas elecciones.

Sin embargo, en el caso de los jueces, la ciudadanía tiene escasa o nula capacidad de influencia. La actuación judicial es supervisada por un órgano compuesto principalmente por jueces elegidos entre sus propios compañeros en ejercicio: el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Este organismo vela por sus miembros y evalúa si su conducta se ajusta a la legalidad, lo que da lugar a una lógica marcadamente corporativista. Como se suele decir coloquialmente, "Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como."

El proceso de elección del CGPJ presenta, además, serias contradicciones. Aunque formalmente se pretende que los parlamentos participen en la designación de los perfiles más idóneos, en la práctica son los partidos mayoritarios quienes sitúan a sus afines en esos puestos. Podría argumentarse que esto otorga una legitimidad indirecta de origen popular, pero la trampa reside en otro lugar: los consejeros permanecen en sus cargos con plenas facultades incluso una vez expirado su mandato. Esta anomalía ha permitido que determinadas fuerzas políticas consoliden la presencia de jueces afines tanto en el Tribunal Supremo como en la Audiencia Nacional y otros tribunales.

El resultado es un poder judicial con un sesgo ideológico perceptible, que en ocasiones parece responder a los intereses de quienes promovieron los nombramientos. Basta observar la celeridad —o la lentitud— con que se instruyen ciertos procedimientos, o el modo en que se dirigen algunos juicios, según quiénes sean los acusados.

Los controles formales existentes: una arquitectura con grietas

Ante este panorama, conviene preguntarse qué mecanismos de control existen realmente sobre el poder judicial y por qué resultan insuficientes.

El primero y más visible es el propio CGPJ, que ostenta potestad disciplinaria sobre jueces y magistrados. Sin embargo, el problema es evidente: se trata del mismo órgano condicionado por las asociaciones judiciales y sometido a influencias políticas. Es, en definitiva, el zorro cuidando el gallinero.

El Tribunal Supremo ejerce un control de naturaleza distinta: revisa las decisiones judiciales mediante el sistema de recursos y funciona razonablemente bien como instancia de control jurídico. Pero su alcance se agota ahí; no actúa como mecanismo disciplinario ni ético frente a conductas problemáticas de los jueces.

El Ministerio Fiscal, teóricamente independiente, arrastra su propio conflicto de origen: el Fiscal General del Estado es nombrado por el Ejecutivo, lo que genera una dependencia orgánica del Gobierno difícil de ignorar. Su independencia real queda, cuando menos, comprometida.

Finalmente, los recursos judiciales ofrecen a cualquier ciudadano la posibilidad de impugnar decisiones ante instancias superiores, hasta llegar al Tribunal Constitucional o al Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Es el mecanismo más accesible en teoría, aunque en la práctica resulta costoso, lento y de alcance limitado para el ciudadano común.

El déficit democrático: el problema estructural de fondo

Más allá de los fallos concretos de cada mecanismo, el sistema en su conjunto adolece de un déficit democrático de control que no puede soslayarse. Las sanciones disciplinarias a jueces son extraordinariamente escasas y, cuando se producen, tienden a ser leves. Los jueces no rinden cuentas públicas de sus decisiones más allá del recurso técnico-jurídico. No existe ningún mecanismo de control ciudadano efectivo. Y la responsabilidad civil o penal de los jueces por sus actuaciones es, en la práctica, casi inaplicable.

El resultado es un poder que se autopercibe —y que en buena medida funciona— como blindado frente a la sociedad a la que, en teoría, sirve.

Lo que otros países hacen mejor

Este no es un problema exclusivamente español, pero sí existen modelos comparados que ofrecen soluciones más equilibradas. En Alemania, el Consejo Judicial cuenta con mayoría de miembros ajenos a la carrera judicial, lo que reduce el peso del corporativismo. Los Países Bajos han apostado por la evaluación del rendimiento y la transparencia activa como herramientas de rendición de cuentas. El Reino Unido dispone de una Comisión de Nombramientos independiente y apolítica que despeja las interferencias partidistas. Y en Francia, el Consejo Superior de la Magistratura incorpora representantes de la sociedad civil, ampliando la base de legitimidad del órgano de gobierno judicial.

Todos estos modelos comparten una misma lógica: el control del poder judicial no puede recaer exclusivamente en el propio poder judicial.

Conclusión

El sistema español confía en exceso en el autocontrol corporativo y muy poco en mecanismos externos e independientes. No es que no existan controles: es que los existentes son débiles, lentos e ineficaces ante comportamientos problemáticos.

La reforma que mayor consenso concita entre juristas apunta en una dirección clara: despolitizar el CGPJ e incorporar miembros externos —académicos, representantes de la sociedad civil— con poder real y no meramente decorativo. Una transformación que se lleva prometiendo durante décadas y que, elección tras elección, sigue sin cumplirse.

Es ante este exceso de poder donde urge establecer límites reales, articular mecanismos que garanticen de forma efectiva la independencia y la imparcialidad judicial y someter la actuación de los jueces a controles proporcionados que eviten que su poder siga siendo, como lo es hoy, desmesurado.

He integrado el nuevo contenido como secciones diferenciadas con sus propios títulos, manteniendo el estilo y el tono crítico del texto original, y enlazando cada bloque de forma que el conjunto fluya como un artículo coherente de principio a fin.


domingo, 17 de mayo de 2026

La Izquierda sube 4 escaños en Andalucia

 La vencedora de las elecciones no ha sido la derecha del suave Moreno ni la extrema derecha de los agricultores que tienen de obreros a los migrantes,..m no nos equivoquemos porque la izquierda del PSOE ha subido 6 escaños, en términos absolutos la izquierda ha ganado 4 escaños que podrían haber sido más si las dos formaciones de la izquierda de los socialistas hubieran ido unidas.

Juanma llora, necesita a Vox. Y los extremistas hablan de prioridad nacional, pero saben lo que dicen? Porque cuando paso por los invernaderos de Almería y Granada lo que veo es a migrantes  trabajando, pocos son los nacionales que sudan, porque ahora son señoritos que presumen de cochazo mientras explotan a sus trabajadores. Si se expulsa a los migrantes que va a ser de sus explotaciones?. Por eso cuando veo los resultados de Almería no puedo sentir nada más cierta sorpresa de que ellos mismos se pongan la soga al cuello.

Resumiendo la izquierda ha subido en cuatro escaños gracias a Adelante Andalucía y a Por Andalucía, y si lo traducimos, lo que quieren es que el gobierno sea más agresivo y sea más de izquierdas en sus decisiones. Ojo Pedro, ya es la segunda ministra que quemas, hay que dejar que las autonomías elijan candidato y si propones uno dale tiempo para actuar y no esperes a que se convoquen elecciones.

Elecciones andaluzas, discrimacion en el.derecho a voto

 Buenos días, día electoral y de nuevo hemos de desplazarnos 3km hasta el palacio de congresos para votar. Mientras los vecinos de la avenida de la Paz y demás pueden ir a la oficina municipal, o al pabellón de la Gloria. Ambos a menos de 50 metros de mi domicilio. A mí entender se están poniendo trabas al ejercicio del voto, quién no tenga coche deberá ir andando con la temperatura que tenemos, discriminatorio respecto a nuestros vecinos,... Y que casualidad que según la estadística se las últimas elecciones precisamente nuestro barrio ha votado distinto al partido que gobierna en Roquetas de Mar.

Pero es que ya en las últimas elecciones denuncie la utilización partidista de las estadísticas electorales, el partido ganador sabe quién y donde lo han votado y quienes no, y actúa en base a esos datos. Hoy nos castiga de cara a los comicios poniendo obstáculos a ejercer el derecho de sufragio, y durante la legislatura municipal nos discrimina en servicios y obras 

viernes, 15 de mayo de 2026

Las nuevas generaciones... Para pensar

 Las nuevas generaciones dan para pensar, las que  están creciendo en torno a las redes sociales e internet, y ahora con la inteligencia artificial., nos hacen pensar. Ayer escuché a un joven comentar que en el caso del hantavirus, había que haber dejado a todos en el crucero y que allí hicieran la cuarentena,.... Pensé esto es fruto del miedo o es que es así como entienden la solidaridad, prefiero creer lo primero. En otra ocasión escucho a otros decir que los pensionistas viven demasiado bien y que son los responsables de sus bajos sueldos y sus estrecheces económicas,... Yo pensaba que los salarios los paganos empresarios, que por cierto están haciendo el agosto enos últimos años pero no trasladan sus ganancias a los trabajadores. Observó, por cierto, que todas estás quejas las hacen en Instagram o Tik Tok,.... No los veo en las calles manifestándose, cortando las calles y haciendo huelga, es que ahora no se lucha así?, seguro que si lo hicieran las cosas cambiarían. Y lo mismo digo en relación con la vivienda. 

Hoy he leído en un periódico un artículo que hacía referencia a los gastos innecesarios, aquellos no previstos que realizas cuando vas al supermercado o demás. Por cierto, comenta que los jóvenes son los que más caen en este vicio. Recuerdo que en mi juventud pocos fueron los caprichos que me podía permitir...

Bueno, pues a pensar

martes, 28 de abril de 2026

Corresponsabilidad de los votantes de Trump

 Las elecciones son el momento en que la ciudadanía decide quienes serán sus representantes y quien será su presidente. Los norteamericanos eligieron a Donald Trump, fue su decisión y por tanto son partícipes de los actos y decisiones del presidente.

Para que nos aclaremos, si Trump decide expulsar a los migrantes, si decide poner aranceles al comercio, o inicia una guerra,... Aquellos que lo votaron son corresponsables, y lo son ante el mundo, porque no solo este presidente ha tomado decisiones que afectan únicamente a EEUU, sino que muchas otras nos están afectando al resto del mundo. 

Elegir a un loco tiene consecuencias, y corresponde a parte del pueblo estadounidense resolver la situación y compensar al mundo. 

Proverbio castellano

Quien no oye consejo, no llega a viejo.