Las noticias me corroen, no solo las locales o nacionales, donde la tónica es la descalificación, los inventos sin prueba y la actuación o mejor dicho sobreactuación de algunos jueces que tienen en mente una condena que no pueden probar. Es la ' mierda' que corroe nuestra sociedad y nuestro país.
Pero a nivel internacional estoy desolado, desde la llegada de Trump y a parte de los aranceles me preocupa y me indigna el intento de poner fin a los mayores conflictos, Ucrania y Gaza, sin contar con la población ni con sus dirigentes.
Este ‘cabr**’ norteamericano juega con la vida de la gente como si no existieran, como si fueran meros objetos. Qué importa un palestino más o menos, que más da un ucraniano, o que más da un migrante sin papeles, ninguno tiene derechos, ninguno es persona, son carne de cañón o esclavos, el mundo está mejor sin ellos. Este es Trump, y sus acólitos meapilas, los tecno-mafiosos encabezados por un 'nazi' como Elon Musk.
Qué EEUU se considere la bandera de la democracia me hace reír, o llorar, que ese pueblo le haya dado el poder a un payaso 'hijodepu**' sin escrúpulos me da que pensar. ¿De verdad las masas pueden aliarse con estos dictadores?...
Qué la historia se repita, que estemos cerca del triunfo de la extrema derecha, esa que aprovecha la democracia y la libertad de expresión para tomar el poder y después acabar con el estado de derecho, era algo inimaginable para mí. En los años treinta Hitler, Mussolini, Franco,... Intentaron dominar el mundo, hoy son Trump, Netanyau, Putin, Milei, Musk, Orban, Meloni,.... Son los nuevos fascistas, encabezados por Putin que acabó con el breve periodo de democracia en Rusia volviendo al imperialismo con base en los nuevos oligarcas, continuando con Netanyahu que aprovechó el mayor error de los radicales palestinos para iniciar una limpieza no solo territorial sino también étnica y, continuando con Trump que acaba de unirse al dúo apoyando la agresión rusa sobre Ucrania y afianzando las acciones de Israel para borrar del mapa a Palestina. Los demás son aprendices y sostenedores de la política imperialista que se perfecciona en Trump.
Tan solo los contrapesos de la democracia americana pueden detener momentáneamente las decisiones de Trump, no olvidemos que el Tribunal Supremo de EEUU es netamente conservador y es el último eslabón. Por eso tan solo nos queda que los mismos que lo nombraron sean capaces de derrocarlo.